---SISTEMA RESPIRATORIO:
La
respiración permite la supervivencia de los organismos porque provee a las
células las energías necesarias para cumplir con sus funciones (nutrición,
relación y reproducción). Esa energía (oxígeno y nutrientes) llega a cada una
de las células del organismo gracias al mecanismo de la circulación, que
también se encarga de desechar los productos residuales (dióxido de carbono,
agua y urea); es por ello que estos sistemas se encuentran íntimamente
relacionados.
El aparato
respiratorio o sistema respiratorio es el encargado de captar
el oxígeno (O2) del aire e introducirlo en la sangre y
expulsar del cuerpo el dióxido de carbono (CO2) ―que es un desecho de
la sangre y subproducto del catabolismo celular―.
En humanos y
otros mamíferos, el sistema respiratorio consiste en vías respiratorias,
pulmones y músculos respiratorios que median en el movimiento del aire tanto
dentro como fuera del cuerpo humano.
El
sistema respiratorio incluye:
· Fosas
nasales (usadas para ingresar el aire al cuerpo),
· Tubos
(como la tráquea y los bronquios),
· Los
dos pulmones (donde ocurre el intercambio gaseoso).
El
intercambio de gases es el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono, del ser
vivo con el medio. Dentro del sistema de los pulmones, las moléculas de
oxígeno y dióxido de carbono se intercambian pasivamente, por difusión,
entre el entorno gaseoso y la sangre. Así, el sistema respiratorio facilita la
oxigenación con la remoción contaminante del dióxido de carbono y otros gases
que son desechos del metabolismo y de la circulación.
El
sistema respiratorio también ayuda a mantener el balance entre ácidos y bases en
el cuerpo a través de la eficiente eliminación de dióxido de carbono de
la sangre.
El diafragma,
como todo músculo, puede contraerse y relajarse. En la inhalación, el diafragma
se contrae y se allana, y la cavidad torácica se amplía. Esta contracción
crea un vacío que succiona el aire hacia los pulmones (inhalación). En la
exhalación, el diafragma se relaja y el aire es expulsado de los pulmones.
---SISTEMA CIRCULATORIO:
El aparato
circulatorio o sistema circulatorio es la estructura
anatómica compuesta por el sistema cardiovascular, que conduce y
hace circular la sangre, y por el sistema linfático que conduce
la linfa, unidireccionalmente hacia el corazón. En el ser humano, el
sistema cardiovascular está formado por el corazón, los vasos
sanguíneos (arterias, venas y capilares) y la sangre, el
sistema linfático que está compuesto por los vasos linfáticos, los ganglios,
los órganos linfáticos (el bazo y el timo), la médula ósea,
los tejidos linfáticos (como la amígdala y las placas de Peyer)
y la linfa.
La sangre es
un tipo de tejido conjuntivo fluido especializado, con una matriz coloidal líquida,
una constitución compleja y de un color rojo característico. Tiene una fase
sólida (elementos formes), que incluye a los leucocitos (o glóbulos
blancos), los eritrocitos(o glóbulos rojos), las plaquetas y
una fase líquida, representada por el plasma sanguíneo.
La
linfa es un líquido transparente que recorre los vasos linfáticos y
generalmente carece de pigmentos. Se produce tras el exceso de líquido que
sale de los capilares sanguíneos al espacio intersticial o
intercelular, y es recogida por los capilares linfáticos, que drenan a
vasos linfáticos más gruesos hasta converger en conductos que se vacían en
las venas subclavias.
La
función principal del aparato circulatorio es la de pasar nutrientes (tales
como aminoácidos, electrolitos y linfa, gases, hormonas,
células sanguíneas, entre otros), a las células del cuerpo, recoger
los desechos metabólicos que se han de eliminar después por los riñones,
en la orina, y por el aire exhalado en los pulmones, rico
en dióxido de carbono (CO2).

---REFERENCIA:
·
Google
libros: Biología: la vida en la tierra Escrito por Gerald
Audesirk, Teresa Audesirk, Bruce E. Byerspag, p. 550.
·
Ciencias
naturales y su didáctica Julia
Morros Sardá, pp. 121-122.







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