FLUJO DE LA
MATERIA Y ENERGIA EN EL NIVEL PRODUCTOR:
La complicada
trama del mundo viviente, que cambia continuamente y, sin embargo, goza de gran
estabilidad, en la que los materiales son continuamente reutilizados, en ciclos
prácticamente cerrados, e inmutables, no sería posible sin una fuente externa
de energía.
Esta fuente de
energía es el Sol, donde la continua actividad termonuclear provoca la emisión
de radiaciones electromagnéticas, de las cuales las más importantes para la
vida en la Tierra son las que componen el llamado ESPECTRO VISIBLE y las
regiones inmediatamente próximas.
La energía solar,
aunque abundante, no puede ser utilizada por todos los organismos y células,
por eso existen células especializadas, por ejemplo, las células que contienen
los cloroplastos de los vegetales o algunas procariotas como algas cianofíceas
y fotobacterias que pueden sintetizar la materia orgánica mediante la absorción
de la energía solar.
Este fenómeno
recibe el nombre de FOTOSINTESIS y
solamente lo realizan las plantas verdes, denominadas seres AUTÓTROFOS o PRODUCTORES porque son capaces de procurarse su propio alimento,
partiendo de sustancias inorgánicas. A la vez estos seres también proveen de
alimento a organismos que no pueden fotosintetizar y, por ende, no pueden
producir alimentos para si mismos; estos organismos son conocidos como HETEROTROFOS o CONSUMIDORES.
Los organismos
productores, desde las cianobacterias hasta los arboles más grandes, se
encuentran en el PRIMER NIVEL TRÓFICO
del flujo de energía en las comunidades. Esta energía fluye hacia los niveles
de consumidores, pues los autótrofos les sirven de fuente de alimento directa o
indirectamente.







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